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El gen comunista  

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Iban por los pueblos dando charlas de comunismo y de socialismo. Si querias ir, tenias que averiguar el lugar, porque el origen del movimiento Bund, fue clandestino. Bund quiere decir organización. Y ese fue el nombre con el que , en 1897, bautizaron al movimiento que buscaba unir a todos los judios trabajadores de Rusia, Lituania y Polonia. El Bund era muy abierto, no eran sionistas porque creian que no se trataba de concentrar la cultura judia en un solo territorio, pero en sus filas habia sionistas. Despues de la revolución rusa en 1917, el Bund se disolvió, y algunos de sus integrantes formaron el “Kombund” o sea, el Bund Comunista. 

Mi abuelo nació en Lodz, Polonia, en 1894. Su madre murió cuando el tenía  cuatro años. Fue el menor de cinco hermanos. Sin madre, no se,  habrá buscado cosas por ahí, algo en que creer. Digo yo. Y se tropezó con esta gente, judios que no eran religiosos ( el tampoco lo fue nunca, como creer en un dios que te quita a tu madre tan temprano?) pero querían unir a su gente, y creían en un cambio social. 
No creo que haya llegado a participar en el Kombund, porque eso era en Rusia, pero que perteneció al Bund mientras vivió en Polonia, eso es seguro. Es una de las cosas que llegó a nosotros, cuando aún  éramos chicos. Nunca supimos , solo mucho mas tarde, que dos de sus hermanos y sus familias murieron en el holocausto. Pero que el seide era del Bund, eso si que lo sabíamos.

Estando yo presa, muy al principio, (por comunista) cuando aún había visita de contacto reja por medio, un día vino mi abuela a verme. Ella tenía  mas de ochenta años, los mismos que hubiera tenido mi abuelo pero él murió a los setenta. Me dijo mi abuela,  tras esas rejas, lo que nadie nunca me hubiera podido decir en ese entonces. Me dijo que en Polonia,  los mas inteligentes estaban presos. Habría recordado cosas la Baby. Cosas de hacía  ya medio siglo , y un ancho mar de distancia.

Si digo que sus palabras no las olvide jamas nunca, no exagero. Me han dado fuerza cuando no la tenia, explicaciones cuando me faltaban, sentido cuando todo era un sinsentido. Y ahora, que ya no se si me importa entender todo, por fin he entendido una cosa: hay un gen. No importa de que manera uno le llame, pero se hereda. Como el color de los ojos, como la tendencia a ser gordita, como el hablar mucho o el hablar poco. Hay un gen. Y, a pesar de que la palabra esta un poco deteriorada en estos tiempos, y como para levantarla un poco, digamos que se llama el gen comunista. 

Asi que , muy orgullosa de llevarlo. Querido abuelo. 

Written by patricia miriam

abril 6, 2017 at 7:47 pm

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Cuando yo era piedrita

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La idea me vino hace algunos años cuando leí una nota sobre la reencarnación escrita por un señor que no creía en ella. El decía que era simplemente una cuestión matemática: no daban los números de la población mundial para que todas y cada una de las personas vivas en la actualidad fueran encarnaciones de personas pasadas. Ni que hablar de múltiples reencarnaciones para una misma persona. 

Y los números, para el lector curioso, daban que según algunas estimaciones realizadas, ( estimaciones digo,  pues se entiende que es muy difícil saber exactamente cuanta gente vivió desde hace 50 mil años que es cuando se estima la aparición de nuestra especie hasta que empezaron a haber censos de población mundial,  o sea, nada , hasta los últimos doscientos años )  , se aseguraba que el setenta y cinco por ciento de la personas nacidas desde Adan y Eva, aún estaban vivas. Impresionante,  no? Es decir, algo parecido a lo que muestra este cuadrito:

en el que se puede apreciar que en los últimos tiempos (doscientos años) el incremento de la población mundial se disparó. 

Por ponerle números, hoy sabemos que somos algo mas   de 7300 millones de personas. Y, se estima por ejemplo, que en el año 1000 vivían 310 millones. Y en el año uno, 100 millones. Y 8 millones en el año 8000 aC. Y asi las cosas.

Asi que yo, a la vista de semejante contundencia numérica, decidí que, para que la teoría de la reencarnación siguiera funcionando era necesario aceptar que uno , en alguna vida anterior , pudo haber sido hormiga, o tal vez alga, o cualquier otro ser vivo animado o que respire (al decir de Renata ) incluyendo en esa clasificacion a los ejemplares del reino vegetal que obviamente respiran . .. aunque …. Y porqué  no piedrita? 

Admito que me encantó la idea de haber sido piedrita.

 Piedrita de un camino, para ver pasar los caminantes. 

  Piedrita quietita , viendo pasar el tiempo, y las estrellas. 

Piedrita, como las que guardo cerca de mi corazón. 

Written by patricia miriam

marzo 13, 2017 at 7:21 pm

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Plantando duraznos 

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Decidí plantar el árbol el año que murió mamá. Cuando llegó el día de mi cumpleaños, decidí que me faltaba el árbol. Es decir. Hijo. Libro. Árbol. Nada, una tontería como cualquier otra, pero fue una excusa, no quería hacer fiesta, ni soplar velitas en una torta que ella ya no haría para mí. Tampoco quería estar sola. Así que invité a mis hermanos y a mi tía, y estaban también mis hijos y algunos de mis sobrinos. Les dije, tengo un árbol para plantar.
¿Donde? preguntó mi tía.
Aquí, contesté yo. Y abrí la puerta del patio donde en una lata había un árbol de un metro de altura, aproximadamente. Parecía un poco escuálido el árbol, pero el tipo del vivero que me lo vendió me dijo que en cuanto lo plantara iba a mejorar su aspecto.
Mi tía examinó el ejemplar con un poco de pena. Y me dijo, ¿y si lo dejas en la maceta?
Es que quiero plantar un árbol, dije yo.
Yo no planté nunca un árbol, replicó mi tía. Y tampoco escribí ningún libro. Dijo mi tía nuevamente, como queriendo decir que no era necesario lo que ella no había necesitado.
Pero es que yo quiero hacerlo, dije de nuevo, pero esta vez con un leve tono empecinado.
Si ella quiere, dijo mi hermano, hagámoslo. ¿Adonde lo plantamos?
Yo ya tenía pensado donde hacerlo. A la vuelta de la esquina había un terreno baldío, así que luego de tomar el té, salimos todos para allá. Adelante mi hermano llevando la lata con el escuálido ejemplar, yo, unos metros mas atrás, llevando una pala que había pedido prestada para la ocasión a los de la planta baja que tienen jardín de fondo, atrás venía mi hermana hablando con mi hija de cuestiones literario psicológicas, y un poco mas atrás los chicos, Emiliano, Gabriel y Tatiana, enlenteciendo solidariamente el paso para que la tía no quedara atrás mientras hablaban a los gritos del último juego recién bajado de Internet. Éramos una extraña procesión, por cierto. Y había algo de solemne en todo eso, aunque nadie dijera nada.
Y plantamos el árbol. Voy a ser sincera. Lo plantó mi hermano. Yo intenté con la pala pero la fuerza no me dio. Asi que él agarró la pala y fue haciendo lentamente el agujero. Hasta que fue ajustadamente del tamaño de la lata. Asi que ahí nomás lo sacamos de la lata, y con algunas manos ayudando o entorpeciendo, lo metimos en el agujero. Lo dejamos allí, donde, desde ese día, iba a ser su morada. Luego poco a poco fuimos echando la tierra a sus costados, hasta que el hoyo quedó totalmente tapado, ahora conteniendo al árbol. Cuando estábamos terminando de alisar la tierra en sus costados recordé el último capítulo de la historia de los gnomos, que veíamos con mis hijos cuando vivíamos en Barcelona. En ese capítulo, saben que pasa, pregunté de repente a la concurrencia que me miró extrañada sin saber de que serie estaba yo hablando. Si, recordó mi hija. Es el capítulo donde David y Lisa mueren. Así es, recordé yo. Los dos ya tienen muchos años, algo así como doscientos cincuenta años, (porque los gnomos viven muchos mas años que nosotros, aclaro, como si fuera necesario), así que cuando llega el día, se toman de las manos y suben a lo alto de un monte. Allí, los dos, siempre tomados de la mano, se convierten en árboles. Si. Los árboles viven muchos mas años aún que los gnomos, dice Emi, que de estas cosas sabe un montón. ¿Que son los gnomos? Pregunta mi sobrina Tatiana. Y aguanta una mirada de su hermano que casi la fulmina, pero tonta, le dice, ¡no me digas que nunca viste un gnomo! Pero si los gnomos no existen, replica mi tía creyendo que somos todos grandes.
El día está radiante. Me alejo un poco para mirar al árbol a la distancia. Sé que poco a poco, echará raíces en esa tierra que yo elegí para él. Sé que me dará flores. Y que luego esas flores se convertirán en duraznos. Y sé también, ahora que lo miro a la distancia lo he comprendido de repente, que allí adentro hay un alma. Un almita chiquita, como la de los gnomos, chiquita, chiquita, sin grandes hazañas que contar, sin aventuras como las del quijote, sin descubrimientos como los de galileo, una almita pequeña, como la de Lisa, que era la esposa de David, David el Gnomo, que vivieron en un mundo grande, aunque eran pequeños los dos. Una almita pequeña pero grande, porque, como bien decía la canción de la serie de dibujitos animados…. “nadie es mejor por ser más grande ”

( esto fue publicado hace 7 años, hoy recuerdo ese hermoso árbol que lleno de flores y de duraznos mi vida ) 

Written by patricia miriam

febrero 27, 2017 at 11:37 pm

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Carta a mi tío, en respuesta a la suya del 23 de noviembre de 1982

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Querido tío, 

Luego de pensarlo un poco, algo asi como treinta y cinco años después de que me lo escribieras , he llegado a la conclusión de que tenías razón. 

Yo me daba un poco cuenta entonces, que era distinta al resto de los jóvenes que habían decidido iniciar sus estudios de informática. Y quizás justamente eso fue lo que me decidió a estudiar esa carrera, que me describiste como “esa cosa tan difícil que estas empeñada en aprender”. ( si, conservo tu carta y puedo citar tus exactas palabras) . 

Pero en esos años esos estudios eran nuevos y me tentaba hacer algo donde todos empezábamos del mismo punto de partida. Es decir, de cero. No era fácil encontrar esa virtud en ningún otro estudio en esos años. Los que elegían derecho o matemáticas ya sabían que cosa era una ley o una propiedad del álgebra. A los que entramos a estudiar computación en el año 80, tuvieron que explicarnos el significado de la palabra programar , programa y algoritmo. 

Puedo reconstruir con mi mente ( el poder evocador de la memoria, al decir de Saramago)  casi completamente esa clase. Yo estaba sentada mas o menos en la mitad del aula magna de informática, el aula mas grande que tenia la facultad, donde cabíamos los casi 120 alumnos atraídos por la novedad de una carrera relativamente nueva, (ese mismo año se recibía la primera camada de licenciados). Eramos hombres y mujeres, por un igual, unidos en el estudio de algo que ni aun los profes sabian de que iba. ( muchos años despues me confesó uno de los profes, que el sólo  iba una clase adelantado a nosotros). Pere Botella , que así se llamaba quien daba la materia de programación para los de primero, nos escribió en la pizarra el primer algoritmo que vi en mi vida. El que se suponía que debía ejecutar una máquina  de pelar papas ( patatas ) 

Era así : ( o algo así) 

Mientras ( queden papas) 

      hacer

              tomar una papa

               pelarla

        Fin hacer

Muchas preguntas no se hicieron en esa clase, no porque entendiéramos todo, sino porque nos faltaban palabras para entender lo que no entendíamos. Donde estaban las papas? Y como sabia la maquina que ya no quedaban papas? Y que cosa era tomar una papa? Nadie pregunto nada. Porque parecia tonto. Pero poco a poco , fuimos entendiendo. Y no, no era tonto.

De ahi en mas, y en treinta y siete años , vi pasar por mis ojos, escribi, me obsesioné, estudié , corregí , inventé, en fin , la lista de verbos puede seguir, muchos pero muchos algoritmos o programas. Y lo que es mas increible aun, es que , papa mas o papa menos, los algoritmos se parecen mucho a ese primer algoritmo que nos enseño Pere Botella. Pocos fueron los cambios en estos cuarenta años, pues, aunque parezca lo contrario, las máquinas y los algoritmos no cambiaron. Solo son mas rápidas . 

Lo que si cambió  en estos años es la presencia de esos algoritmos en nuestra vida cotidiana. Es bastante curioso el asunto,  porque resulta que ahora esa palabra algoritmo, se esta poniendo de moda. Son algoritmos los que buscan en las bases de datos cuando uno hace una pregunta en el Google,  son algoritmos los que deciden si llevarte por una calle o por otra cuando utilizas Waze , son algoritmos los que te arman un video para fin de año con tus mejores momentos, son algoritmos los que deciden en segundos el valor de las acciones de la Bolsa. En realidad, los algoritmos son nuestros amigos, nuestros mejores amigos, a quienes les entregamos nuestra intimidad sin reparos, con quienes compartimos nuestros secretos sin que nadie nos obligue a hacerlo, ni mucho menos google, simplemente porque confiamos en ellos mas que en nosotros mismos para la toma de decisiones. Ok. Esto dice Harari en su libro Homo Deus. Dice muchas mas cosas, pero aqui me detengo yo.

Se podría decir, querido tío, que no me equivoqué  en elegir esta carrera que hoy inunda al mundo con sus algoritmos y cambió la vida de cada uno de nosotros. Tambien hubiera cambiado la tuya, si estuvieras aqui, y estoy segura que te hubiera gustado un poco, aunque te hubieras burlado de ella tambien , un poco, como era tu costumbre. 

Pero yo, no se, hoy ya no la elegiría de nuevo. Quiero decir, no como es ahora. Digamos que perdió la magia para mi, aunque la haya ganado para millones de personas. 

La tecnologia, repetía un profesor que tuve una vez, no es ni buena ni mala, sino todo lo contrario. En donde estaremos puestos hoy? En lo bueno? En lo malo? O en todo lo contrario?

Asi que luego de pensarlo un tiempito un poco largo,  te voy a hacer caso tio , solo vos te diste cuenta que lo mio, no eran los algoritmos cuando me escribiste hace treinta y siete años en esa hermosa carta que aun conservo, 

“Ademas  de estudiar esa cosa tan dificil que estas empeñada en aprender, hay algo que debieras hacer …. escribir ”

En eso estamos, gracias por tu consejo, querido tío.

Te quiere, 

Tu sobrina Patty.

14 de febrero de 2017

Written by patricia miriam

febrero 14, 2017 at 11:29 am

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Sueños de libertad

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Yo soñaba que era libre, o, como nosotras decíamos alli adentro, soñaba que estaba en libertad. Estar en libertad era un estado de la vida. Soñaba cosas muy sencillas, como por ejemplo que abría una puerta. Puesto que, pocos pueden imaginar, que estar preso es no poder abrir ninguna puerta. En el sentido estrictamente real, no figurado.

Las cosas no son exactamente igual ahora. Los presos de Devoto pueden trabajar y estudiar. Quiero decir que algunos de ellos , no se si todos, tienen esos derechos. Y al menos, algunos de ellos pueden abrir alguna puerta, por ejemplo, para entrar a la biblioteca del Centro  Universitario  de Devoto (CUD).  A la biblioteca del CUD entré el otro dia. Y deje un ejemplar de mi libro (Hay que saberse ….) . Los bibliotecarios que me atendieron eran hombres presos. Me hizo gracia porque uno de ellos me dijo que tenia que poner una dedicatoria, me entregó una birome y empezó a dictarme las palabras … Para la biblioteca del CUD, etc … El otro lo retó, dejala que escriba lo que ella quiera, le dijo. Y yo, no se, hubiera preferido que siguiera dictándome, porque tenia las palabras atragantadas. Despues de eso, Lucas y sus compañeras que trabajan en el CUD y que fueron quienes nos invitaron a participar de uno de los ultimos encuentros del Taller de Escritura en la carcel, nos llevaron de recorrida por el centro.

Al lugar , el CUD, se accede despues de pasar unas cuantas puertas con cerrojos y candados. Durante algunos minutos estuvimos esperando delante de una de esas puertas . Por algun motivo no podian dejarnos pasar. Recorde, por un instante, cuando nos llevaban en fila india de algun lado a algun otro lado del penal, y nos hacian detenernos en el camino, con la orden de mirar hacia abajo,  esperando el tránsito , en sentido contrario, de algun grupo de presos , o bien de algun grupo de requisa o de barroteros. Le conté a Luciana , con quien estaba conversando en ese momento, que un dia, hace unos años, recibí un mensaje en facebook de un señor que me decía,

yo te conozco, aunque no lo creas en el año 75 nos cruzamos en un pasillo de Devoto. Vos ibas hacia allá con un grupo de presas, yo iba hacia acá con un grupo de presos. Alguno de los presos me dijo, esa rubia es la sobrina de Tato. Y  yo, desafiando la prohibicion de alzar la mirada, te mire. 

Luciana se rió del recuerdo que yo traía, mientras yo, en aquella espera, trataba de identificar ese pasillo que se abria a izquierda y derecha de donde estábamos, infructuosamente.

Al pasar esa reja ( las llamo rejas, pero no lo son, son puertas metálicas o de chapa dura, con importantes cerrojos) luego de pasar otro control, caminando unos pocos metros llegamos a un distribuidor de pasillos: a la derecha, una reja; a la izquierda, otra reja; al frente, otra reja. Y esta vez si, eran verdaderas puertas de barrotes. Lo que suelo llamar reja. El CUD era el de la derecha. ( me puedo estar equivocando un poco, porque , ya se sabe, la memoria recuerda lo que la mente imagina). Entramos. Pasada esa reja es Universidad de Buenos Aires. Autónoma. Regida por sus propias normas y leyes. O sea, adentro no hay penitenciarios. Y, ademas, hay puertas , normales , que cualquiera puede abrir. Pasada esa reja, hay presos y no presos caminando en aparente libertad. Mezclados. Fue entonces que los chicos de la Facu nos hicieron el recorrido, entramos a la biblioteca, abrimos puertas donde habia clases, una de literatura alemana, otra, de derecho civil, algo asi. Al fondo, unos hombres jugaban al ajedrez, otros estaban sentados conversando. Nos miraron pasar. Recordé, por un instante, esa sensacion de mirar pasar a alguien que sabes que puede irse de alli, pero vos no. Recorde esa sensacion inexplicable, ese aura que un preso le ve al que esta libre. Nosotros teniamos aura.
Y llegamos donde nos estaban esperando. Habia unos veinte presos. Unos veinte hombres presos. Habian arreglado el salon para recibirnos. Habia mate y galletitas. Nosotros contamos porqué habiamos estado alli. Ellos no. Obvio. Estaban alli.

A veces soñaba que estaba en libertad. Y hacía en mis sueños cosas que solo pueden hacerse en libertad. Cosas sencillas como abrir una coca-cola con un destapador, shhh, ese ruidito; o , no se, subir al ascensor y apretar el piso siete. O el trece. O el tren, si. El tren, que me lleva a un lugar donde me estan esperando. Luego me despertaba en esas camitas clavadas con un tornillo a la pared, y me daba cuenta que estaba presa y  eso no se terminaba  nunca. Asi que ahi, cuando estaba sentada en esa ronda de presos, con mi aura de libertad, dije eso, solo dije eso. Dije, todo pasa.

Un hombre preso, que estaba al lado mio, me regaló una poesía. Le pedi que me la autografiara. Y me escribio así :

Para Patricia, 

Gracias por estar hoy 

con nosotros y enseñarnos que en la 

vida , “todo pasa” y que lo 

importante es seguir teniendo siempre nuestro mismo color de voz.

Written by patricia miriam

diciembre 6, 2016 at 1:18 pm

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Chali

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Murió Fidel. 

Y mi facebook se llena de homenajes, de recuerdos , de fotos, de discursos, de poemas , de canciones. Miro cada uno y me detengo a ver cual es el que mas me gusta para compartir. Son todos lindos, pero hay uno mejor. Milonga para Fidel. Lo abro y es un video casero de una milonga en Estocolmo. Hay una orquesta, unos músicos argentinos, interpretando la Milonga para Fidel, ( del gran Osvaldo Pugliese según me entero después). 


 La parejas van bailando , sonriendo, mientras pasan , circulando, por enfrente de la tarima donde canta la orquesta. 


De pronto pasa una señora bailando sola al son de la música , viene muy sonriente, se da cuenta que hay alguien que la esta filmando, y saluda. Así.

El cantor parece como si le cantara a ella , en ese instante. Y ella camina feliz. 

Comparto el video. Definitivamente lo mas hermoso que encontré , porque amo a la milonga. Y claro, a Fidel.  

Entonces sucede. Me quedo leyendo algunos comentarios del video, para enterarme quien lo filmo, y donde , y como. Eso es Estocolmo. Año 2014. Y la mujer que camina es Chali. 

Chali, a quien conocí cuando vivíamos juntas en el Pabellon 49 de la cárcel de Villa Devoto. Ella era de Santiago del Estero. Cuando la detuvieron estaba embarazada, y tuvo su hijita en la cárcel. Como a muchas de nosotras, la vida la puso en Estocolmo. Nunca mas la vi. 

Hasta ayer, que la volví a ver caminando feliz , como un ángel, delante del estrado de los músicos, nunca la había vuelto a ver. Solo supe , hace poco, que ya se había ido de esta vida. 

De esta vida.

Vuelvo a pasar el video, una  y otra vez, quiero capturar a Chali, quiero tenerla mas cerca, la miro a Chali , quiero verla una y otra vez, 

una y otra vez volver a verla, mientras escucho una y otra vez 


Esta milonga es para Fidel

Para el gran americano 

Que nos enseñó a luchar

Por la dignidad del hombre ,

Por la paz, y por el pan.

Written by patricia miriam

noviembre 28, 2016 at 5:59 pm

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Un instante de libertad

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Recuerdo la Festa de la Rosa en la Barcelona de 1981. Hace treinta y cinco años ya. Nosotros  habíamos  llegado a la ciudad hacía  pocos meses. Veníamos, como me autografió Marcos Ana en su libro Decidme como es un árbol, veníamos, digo y dijo , de la oscura noche de las cárceles. Habíamos logrado nuestra gran libertad, que a los ojos del mundo aún era una pequeña libertad. Digo pequeña , porque en nuestro país aún reinaba , no se como decirlo, quizás la mejor palabra es la barbarie. Reinaba la barbarie en nuestro pais, al que no podríamos regresar porque nos habían echado. Como a tantos. Y allí, en España, comenzaba la transición. Caminar por las calles de Barcelona nos parecía un milagro. Un milagro que se repetía cada día al levantarnos. Quizás, pensábamos, había esperanza para el mundo.

Y fue ahí, en esos dias de marzo o quizás mayo, que nos fuimos a La Festa de la Rosa.

La Festa de la Rosa era , y es, la fiesta que cada año organizaba el Partido de los Socialistas  de Catalunya. Se llamaba La Festa de la Rosa – Per la libertat. Duraba varios dias.

Recuerdo enorme cantidad de gente , recuerdo los stands de Cuba y los alfajores del stand de la asociación de familiares de detenidos de la Argentina. Recuerdo el olor a comida, las familias caminando con sus hijitos sobre los hombros. Recuerdo la música. Pero  lo que mas recuerdo eran las banderas. Las banderas rojas, ondeando por todos lados. Nunca habíamos visto tantas banderas socialistas ondeando en libertad. España por la libertad. 1981. Sólo habían pasado cinco años de la muerte de Franco, y de los últimos fusilamientos de ocho activistas del Eta que  Franco firmó  en su lecho de muerte.

Hoy recuerdo ese pequeño instante de libertad. Es tan fugaz . Que quise atrapar ese recuerdo. Luego vinieron otros instantes. Y otros. Y seguro que habrá otros. Instantes de libertad. Solo es cuestión de atraparlos.

Written by patricia miriam

noviembre 9, 2016 at 12:13 pm

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