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La suerte está echada

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En la hermosa peli de Sebastian Borensztein, hay un señor, un tanguero por cierto, que le explica el tema que da título a la peli a uno de los dos personajes de la historia. 

Y se lo explica más o menos de esta manera. Yo estoy todo el día en mi estudio, trabajando , dando clases y bailando. La única música que yo escucho es el tango. No enciendo la radio, no miro la tele. Y cuando llego a casa, me saco los zapatos, me pongo cómodo y enciendo la tele para ver el partido de fútbol de las cuatro de la tarde, que programe para que se grabe. Son las díez de la noche y el penal que está a punto de suceder ya sucedió, yo contengo la respiración y sufro un instante por algo que ya está determinado, que ya sucedió. 

El tiempo presente no existe, dicen algunos, pues cuando lo decís, ya pasó. 

La suerte está echada, dice el jugador cuando tira sobre la mesa los dados para ir en busca de ella. 

Vivimos en un mundo de cuatro dimensiones, pero solo vemos tres. Somos como la serpiente que no puede cruzar la línea dibujada en la tierra porque cree que es un muro. Nosotros, no podemos cruzar el tiempo. 

Ay si pudiéramos! Ser dueños del pasado nos aseguraría el futuro? Volver atrás, cambiar eso que hicimos mal .  Huele a chino no? pasaríamos una y otra vez haciendo el mismo examen y cometiendo distintos errores? Quién sabe exactamente lo que desea en la vida? No es acaso esa suerte, la que está echada, la que nos salva del aburrimiento de ser siempre eternamente felices? Pero además, como sabemos cuál es la solución libre de errores? Como sabemos si la encontramos o no? Y además, en caso de que no la encontremos, como sabemos si existe o quizás no exista y seguimos buscándola eternamente, algo así como la película El día de la marmota? 

El punto es exactamente ese, yo creo. Hay que seguir. Porque es imposible cambiar el pasado, pero sería más complicado poder cambiarlo. Así que sigamos arreglándonos como podamos , admirando o lamentando la puta suerte o la buena suerte, que, como bien dice el tanguero en la peli de Seba , ya está echada cuando nosotros salimos a buscarla.
Pd: a mis lectores, vean la peli, la encuentran en Odeon.

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Written by patricia miriam

agosto 21, 2017 at 2:55 pm

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Los cosos de al lao 

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Es el nombre de un tango que me encanta, Letra y Música José Canet y Marcos Larrosa.

Con el permiso de ellos, espero tenerlo, escribí un día esta historia y les puse por Título Los cosos de al lao.  Ahí va, con amor. 
Los de al lado, los cosos de al lao, como dice el tango, hace un tiempo que no vienen. Yo no quiero preguntar por no parecer chismosa, pero ya nos está preocupando. Eran habitués ¿sabe? Como nosotros. Ocupaban la mesita contigua a la nuestra. Al principio nada, no nos saludábamos. Pero de tanto vernos, empezamos a saludarnos cada semana con un lejano cabeceo. Pasado el tiempo, ya estábamos como chanchos. En el saludo, entiéndase bien. Cuando ellos llegaban, siempre después que nosotros, nosotros ya andábamos por la picadita , asi que nos levantábamos de la silla, y ya le digo, a los abrazos. Y me da vergüenza decirlo pero la verdad es que si ahora me pregunta sus nombres, no me los acuerdo. No es que no nos hayamos dicho nuestros nombres, solo que hoy no me los acuerdo.
Ellos, los cosos de al lao, eran tres al principio. El matrimonio y un amigo. Que eran matrimonio nos lo dijeron una vez que los encontramos en las escaleras. Nos dijeron que ese día cumplían 52 de casados. Y no festejan, pregunté yo, muy estúpida. Claro, me dijo ella. A eso venimos. Que mejor lugar para festejar que aquí, bailando en la milonga. Mientras estamos aquí, estamos vivos, me dijo. Ella lo dijo, porque él casi no hablaba. Esa noche, nos invitaron champagne.
El que primero empezó a fallar es el amigo. Dejó de venir un día. Y mire que los escuchábamos reir como locos desde nuestra mesa. Yo siempre le decía a mi compañero, mira como se divierten. Pero bueno. Un día no vino mas. Y quedaron ellos dos. Gente de edad, como le dije. Pero se bailaban todo. Un día yo me la encontré en el baño a ella, y, con la confianza que da esa intimidad, ella me contó que se había casado muy joven, y que luego, del trabajo a la casa, en la casa los hijos, y así fue pasando la vida sin que ella supiera que existía la noche en la ciudad. Te das cuenta, me decía, mientras se pasaba el cepillo por sus cabellos frente al espejo, yo pensaba que a la noche no había que salir, porque era peligroso. Y mirame aquí ahora. Mi vida, mi verdadera vida, comienza a la noche.
Una vez, recuerdo, nos encontramos al amigo en otra milonga. Pero el tipo se hizo el distraído y nosotros también. Vaya a saber uno ¿no? La cuestión es que , le iba diciendo, el tipo dejó de venir a la milonga con sus amigos.
Y el otro día, no se, le digo a mi compañero, ¿te diste cuenta que hace un tiempo no los vemos a los de al lao? El miró al costado. La mesa estaba ocupada por dos tipas y un grandote. Parecían extranjeros los tres. Es verdad. Me dijo. ¿Que les andará pasando? Asi que yo, no se, no quiero preguntar por no parecer chismosa pero, creo que en cualquier momento encaro para adelante y le pregunto a la chica que vende las entradas, ella tiene que saber, seguro que sabe porque no vienen Los cosos de al lao. 

Written by patricia miriam

agosto 12, 2017 at 1:53 pm

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La importancia de ser elegido

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Cada vez, y fueron muchas las veces, que  tuve que someterme a la decisión  de los otros para conseguir algo que he deseado, o bien que me correspondía, o bien que simplemente sucedía por la propia evolución de mi carrera profesional, me venía a la mente este momento mágico, tan mágico, que ahora voy a compartir con ustedes, mis queridos lectores.

Yo tenía  seis años , y estaba en primer grado de la escuela pública Normal Número  1 de señoritas Presidente Roque Saenz Peña (se decía así, todo rápido y de corrido) . Como su propio nombre lo indicaba (la escuela aún existe pero no creo que lleve la palabra señoritas en su nombre) solo éramos niñas, que luego de a poco, conforme nos acercábamos a sexto grado, nos íbamos , por fin , convirtiendo en señoritas. Lo que era el objetivo de la dicha escuela.

Yo tenía seis años, y estábamos en la clase de música, que era un salón magnífico que recuerdo con piso de madera, y con un estrado donde lucía un bellísimo piano negro de cola. (Por supuesto que, como en todo lo que escribo, no es muy importante el detalle de  como eran realmente las cosas , los objetos, lo que yo traigo es mi memoria, formada por emociones, que son lo único que nadie puede objetar que sean reales) .  Ese día, entonces, estaba la maestra de música preparándonos para hacer un numerito en el acto del día de la madre, o del padre, no me acuerdo.  Eramos como treinta  niñas, y en el numerito actuaban solamente dos, a saber: la ratoncita y el ratoncito. La ratoncita, hete aquí el argumento, estaba en la puerta de su casa , barriendo y cantando . El ratoncito, debía llegar por la derecha y luego hacer una gran reverencia para saludar a la ratoncita. Para proceder a la selección de las niñas que harían los papeles de ratoncito y ratoncita, la maestra nos dispuso en tres filas de diez niñas , con espacio entre cada una para poder imitar los movimiemtos que ella, arriba del estrado, nos iba mostrando. Obviamente la seleccionada para hacer de ratoncita, que por supuesto era el papel principal, fue mi gran amiga Marcela ( tan gran amiga, que con su nombre yo había bautizado a mi muñeca. No olvidar, chicas actuales, que estoy hablando de hace mucho tiempo atrás, y no existían las barbies, y cada niña solo tenia  una muñeca, no miles) . Pues bueno, ya teniamos la ratoncita, dijo la maestra. Ahora tenemos que ver quien hará el papel de ratoncito. Y mostró, la señorita de música en el escenario, la reverencia que debíamos imitar. Vamos, dijo la señorita, a hacer ya esa reverencia. Como explicarles. Yo quería ser el ratoncito. Quería con toda la fuerza de mi corazón chiquitito. Asi que me esmeré. E hice la reverencia mas increíble del mundo. Y cuando estaba ahí, reverenciada, sentí, no vi, pero sentí , el dedo de la chica que ayudaba a la señorita de música y que andaba caminando entre las filas de niñas reverenciadas. Su dedo, que no vi, pero que sentí en el aire que mi cuerpo había dejado libre al reverenciarme, me señalaba a mi. 

No recuerdo que pasó  después. No recuerdo la actuación. Solo me quedé  con el recuerdo de esa mágico momento, en que un dedo invisible me señalaba a mi. Había sido la elegida.

No hay moraleja. No siempre que he querido mucho algo lo he conseguido. N0 es cierto que si te empeñas lo consigues. Pasan muchas cosas en la vida real, y la verdad es que no hay consignas que sirvan. Hay conveniencias, hay injusticias, hay negocios y negociaciones , todo lo que tiene que haber. Y también hay de lo otro. Esas veces maravillosas que sin saber porqué  coincide el deseo de tu corazoncito con el dedo que te señala como la elegida. Eso. Ese momento mágico que guardas para toda la vida. 

Written by patricia miriam

julio 7, 2017 at 12:15 pm

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Agujeros Negros 

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En twitter , yo solo sigo a la Nasa. Las imágenes que ponen , me sorprenden siempre , de una manera profundamente más esencial que cualquier noticia mala o buena del mundo en que vivimos. Me da pena decirlo , pero es así. Lo de allá afuera es tan pero tan trascendente que es incomparable a cualquier otra cosa mundana. Simplemente incomparable .

Hace unos días, astrónomos de la Universidad de Ohio, publicaron dos fotos de una estrella muy lejana. La estrella se llama N6946-BH1 ( así es , como patente de auto, porque no? ) y está en una galaxia , cuyo nombre es muy del estilo pero que los astrónomos llaman cariñosamente  “Galaxia de los Fuegos Artificiales ” (Fireworks Galaxy) que se encuentra a una distancia de 22 millones de años luz de la nuestra, que los astrónomos llaman cariñosamente ” La Via Láctea” . 

Dicha estrella , sigamos con N6946-BH1 , es o era cuando la fotografiaron en 2007 ( como se logra fotografiar tan lejos es otra pregunta que dejaría inquietos a los seguidores de instagram ) unas 25 veces más grande que nuestro sol. Cuando volvieron a fotografiarla en el año 2015 , la estrella ya había desaparecido , solo quedo de ella en su lugar un poquito de luz ultravioleta que fue detectada por las cámaras interestelares. 

Luz que no se ve, pero que está ahí. Esa es la ultravioleta. Luz , o radiación, que los astrónomos saben lo que significa. La estrella N6946-BH1 murió , transformándose en un lindo agujero negro. 

 Pasan cosas muy raras allá afuera en el universo , entonces uno piensa, 

uno, que no cree en dios, ni en el más allá, 

ni siquiera en lo que sus ojos no ven ( gran error no? tantas cosas del espectro no podemos discernir solo porque nuestros ojos no están preparados para ver más que una porción pequeñísima, la zona que llamamos visible ) o 

sus oídos no captan ( otro enorme error, pensar en todas las ondas que circulan alrededor nuestro y no somos capaces de escuchar, como nuestra propia voz cuando viaja por el aire al móvil de nuestros hijos) ,

 así que yo pienso , de una manera muy elemental, que siempre hay algo allí, en el exacto lugar donde uno no ve ni siente ni escucha nada, y entonces, igual que las estrellas , están ellos, los que ya no están con nosotros, los que desaparecieron del mundo visible pero habitan esos lugares donde no llega la luz pero desde dónde irradian, para toda la eternidad, su interminable energía. 

Written by patricia miriam

mayo 31, 2017 at 10:21 am

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El gen comunista  

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Iban por los pueblos dando charlas de comunismo y de socialismo. Si querias ir, tenias que averiguar el lugar, porque el origen del movimiento Bund, fue clandestino. Bund quiere decir organización. Y ese fue el nombre con el que , en 1897, bautizaron al movimiento que buscaba unir a todos los judios trabajadores de Rusia, Lituania y Polonia. El Bund era muy abierto, no eran sionistas porque creian que no se trataba de concentrar la cultura judia en un solo territorio, pero en sus filas habia sionistas. Despues de la revolución rusa en 1917, el Bund se disolvió, y algunos de sus integrantes formaron el “Kombund” o sea, el Bund Comunista. 

Mi abuelo nació en Lodz, Polonia, en 1894. Su madre murió cuando el tenía  cuatro años. Fue el menor de cinco hermanos. Sin madre, no se,  habrá buscado cosas por ahí, algo en que creer. Digo yo. Y se tropezó con esta gente, judios que no eran religiosos ( el tampoco lo fue nunca, como creer en un dios que te quita a tu madre tan temprano?) pero querían unir a su gente, y creían en un cambio social. 
No creo que haya llegado a participar en el Kombund, porque eso era en Rusia, pero que perteneció al Bund mientras vivió en Polonia, eso es seguro. Es una de las cosas que llegó a nosotros, cuando aún  éramos chicos. Nunca supimos , solo mucho mas tarde, que dos de sus hermanos y sus familias murieron en el holocausto. Pero que el seide era del Bund, eso si que lo sabíamos.

Estando yo presa, muy al principio, (por comunista) cuando aún había visita de contacto reja por medio, un día vino mi abuela a verme. Ella tenía  mas de ochenta años, los mismos que hubiera tenido mi abuelo pero él murió a los setenta. Me dijo mi abuela,  tras esas rejas, lo que nadie nunca me hubiera podido decir en ese entonces. Me dijo que en Polonia,  los mas inteligentes estaban presos. Habría recordado cosas la Baby. Cosas de hacía  ya medio siglo , y un ancho mar de distancia.

Si digo que sus palabras no las olvide jamas nunca, no exagero. Me han dado fuerza cuando no la tenia, explicaciones cuando me faltaban, sentido cuando todo era un sinsentido. Y ahora, que ya no se si me importa entender todo, por fin he entendido una cosa: hay un gen. No importa de que manera uno le llame, pero se hereda. Como el color de los ojos, como la tendencia a ser gordita, como el hablar mucho o el hablar poco. Hay un gen. Y, a pesar de que la palabra esta un poco deteriorada en estos tiempos, y como para levantarla un poco, digamos que se llama el gen comunista. 

Asi que , muy orgullosa de llevarlo. Querido abuelo. 

Written by patricia miriam

abril 6, 2017 at 7:47 pm

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Cuando yo era piedrita

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La idea me vino hace algunos años cuando leí una nota sobre la reencarnación escrita por un señor que no creía en ella. El decía que era simplemente una cuestión matemática: no daban los números de la población mundial para que todas y cada una de las personas vivas en la actualidad fueran encarnaciones de personas pasadas. Ni que hablar de múltiples reencarnaciones para una misma persona. 

Y los números, para el lector curioso, daban que según algunas estimaciones realizadas, ( estimaciones digo,  pues se entiende que es muy difícil saber exactamente cuanta gente vivió desde hace 50 mil años que es cuando se estima la aparición de nuestra especie hasta que empezaron a haber censos de población mundial,  o sea, nada , hasta los últimos doscientos años )  , se aseguraba que el setenta y cinco por ciento de la personas nacidas desde Adan y Eva, aún estaban vivas. Impresionante,  no? Es decir, algo parecido a lo que muestra este cuadrito:

en el que se puede apreciar que en los últimos tiempos (doscientos años) el incremento de la población mundial se disparó. 

Por ponerle números, hoy sabemos que somos algo mas   de 7300 millones de personas. Y, se estima por ejemplo, que en el año 1000 vivían 310 millones. Y en el año uno, 100 millones. Y 8 millones en el año 8000 aC. Y asi las cosas.

Asi que yo, a la vista de semejante contundencia numérica, decidí que, para que la teoría de la reencarnación siguiera funcionando era necesario aceptar que uno , en alguna vida anterior , pudo haber sido hormiga, o tal vez alga, o cualquier otro ser vivo animado o que respire (al decir de Renata ) incluyendo en esa clasificacion a los ejemplares del reino vegetal que obviamente respiran . .. aunque …. Y porqué  no piedrita? 

Admito que me encantó la idea de haber sido piedrita.

 Piedrita de un camino, para ver pasar los caminantes. 

  Piedrita quietita , viendo pasar el tiempo, y las estrellas. 

Piedrita, como las que guardo cerca de mi corazón. 

Written by patricia miriam

marzo 13, 2017 at 7:21 pm

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Plantando duraznos 

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Decidí plantar el árbol el año que murió mamá. Cuando llegó el día de mi cumpleaños, decidí que me faltaba el árbol. Es decir. Hijo. Libro. Árbol. Nada, una tontería como cualquier otra, pero fue una excusa, no quería hacer fiesta, ni soplar velitas en una torta que ella ya no haría para mí. Tampoco quería estar sola. Así que invité a mis hermanos y a mi tía, y estaban también mis hijos y algunos de mis sobrinos. Les dije, tengo un árbol para plantar.
¿Donde? preguntó mi tía.
Aquí, contesté yo. Y abrí la puerta del patio donde en una lata había un árbol de un metro de altura, aproximadamente. Parecía un poco escuálido el árbol, pero el tipo del vivero que me lo vendió me dijo que en cuanto lo plantara iba a mejorar su aspecto.
Mi tía examinó el ejemplar con un poco de pena. Y me dijo, ¿y si lo dejas en la maceta?
Es que quiero plantar un árbol, dije yo.
Yo no planté nunca un árbol, replicó mi tía. Y tampoco escribí ningún libro. Dijo mi tía nuevamente, como queriendo decir que no era necesario lo que ella no había necesitado.
Pero es que yo quiero hacerlo, dije de nuevo, pero esta vez con un leve tono empecinado.
Si ella quiere, dijo mi hermano, hagámoslo. ¿Adonde lo plantamos?
Yo ya tenía pensado donde hacerlo. A la vuelta de la esquina había un terreno baldío, así que luego de tomar el té, salimos todos para allá. Adelante mi hermano llevando la lata con el escuálido ejemplar, yo, unos metros mas atrás, llevando una pala que había pedido prestada para la ocasión a los de la planta baja que tienen jardín de fondo, atrás venía mi hermana hablando con mi hija de cuestiones literario psicológicas, y un poco mas atrás los chicos, Emiliano, Gabriel y Tatiana, enlenteciendo solidariamente el paso para que la tía no quedara atrás mientras hablaban a los gritos del último juego recién bajado de Internet. Éramos una extraña procesión, por cierto. Y había algo de solemne en todo eso, aunque nadie dijera nada.
Y plantamos el árbol. Voy a ser sincera. Lo plantó mi hermano. Yo intenté con la pala pero la fuerza no me dio. Asi que él agarró la pala y fue haciendo lentamente el agujero. Hasta que fue ajustadamente del tamaño de la lata. Asi que ahí nomás lo sacamos de la lata, y con algunas manos ayudando o entorpeciendo, lo metimos en el agujero. Lo dejamos allí, donde, desde ese día, iba a ser su morada. Luego poco a poco fuimos echando la tierra a sus costados, hasta que el hoyo quedó totalmente tapado, ahora conteniendo al árbol. Cuando estábamos terminando de alisar la tierra en sus costados recordé el último capítulo de la historia de los gnomos, que veíamos con mis hijos cuando vivíamos en Barcelona. En ese capítulo, saben que pasa, pregunté de repente a la concurrencia que me miró extrañada sin saber de que serie estaba yo hablando. Si, recordó mi hija. Es el capítulo donde David y Lisa mueren. Así es, recordé yo. Los dos ya tienen muchos años, algo así como doscientos cincuenta años, (porque los gnomos viven muchos mas años que nosotros, aclaro, como si fuera necesario), así que cuando llega el día, se toman de las manos y suben a lo alto de un monte. Allí, los dos, siempre tomados de la mano, se convierten en árboles. Si. Los árboles viven muchos mas años aún que los gnomos, dice Emi, que de estas cosas sabe un montón. ¿Que son los gnomos? Pregunta mi sobrina Tatiana. Y aguanta una mirada de su hermano que casi la fulmina, pero tonta, le dice, ¡no me digas que nunca viste un gnomo! Pero si los gnomos no existen, replica mi tía creyendo que somos todos grandes.
El día está radiante. Me alejo un poco para mirar al árbol a la distancia. Sé que poco a poco, echará raíces en esa tierra que yo elegí para él. Sé que me dará flores. Y que luego esas flores se convertirán en duraznos. Y sé también, ahora que lo miro a la distancia lo he comprendido de repente, que allí adentro hay un alma. Un almita chiquita, como la de los gnomos, chiquita, chiquita, sin grandes hazañas que contar, sin aventuras como las del quijote, sin descubrimientos como los de galileo, una almita pequeña, como la de Lisa, que era la esposa de David, David el Gnomo, que vivieron en un mundo grande, aunque eran pequeños los dos. Una almita pequeña pero grande, porque, como bien decía la canción de la serie de dibujitos animados…. “nadie es mejor por ser más grande ”

( esto fue publicado hace 7 años, hoy recuerdo ese hermoso árbol que lleno de flores y de duraznos mi vida ) 

Written by patricia miriam

febrero 27, 2017 at 11:37 pm

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