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A otra cosa , mariposa

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De Barcelona, cuando la gran mudanza, me traje todo.Quiero decir, no todas las cosas que podían ser fácilmente reemplazables tales como una cama, una súper heladera, o una cajonera, o bien un escritorio. Esas cosas las dejamos, o las vendimos a los amigos. Pero el resto, los juguetes de mis hijos y todos los apuntes manuscritos de mis seis años de estudiante de informatica, así como las carpetas y apuntes , manuscritos obvio, de mis cuatro años de profesora allá, todo eso, si señor, todo eso me lo traje. Ocupaban gran parte del container que alquilamos para traer las cosas cuando, ya digo, cuando la gran mudanza. Obviamente también me traje mi primera PC. Que no solo era mi primera Pc, sino que realmente era unas de las primeras PC que se vendían en Barcelona. Las que se conocían como PC XT.

Que decirles lo obsoleto que pronto se volvió todo lo que traje. Desde mi vieja PC hasta los juguetes de mis hijos, que fueron reemplazados por hermosos y nuevos juguetes que les regalaban los abuelos, felices de tenerlos por fin tan cerca. Mi PC, por otro lado, fue rápidamente reemplazada por una portátil Tandy, que me trajo mi viejo de Miami. La Tandy, chiquita y compacta, venía acompañada por una impresora portátil chiquita y hermosa , como jamás volví a ver ( incluso hasta ahora).  Estoy hablando del año 92. Parece que no, pero si hacemos las cuentas, estamos llegando a los veinticinco años desde entonces.

Respecto a mis apuntes , creo que la decisión de traerlos fue debido, igual que en el caso de los juguetes de los chicos, a la necesidad de volver acompañada por lo que fueron mis años de lucha en Barcelona.Años de mucho esfuerzo para lograr mi titulo. Esos apuntes, incluso en el caso de Análisis 2,( cuatro veces repetidos debido a que cuatro veces recursé la materia antes de poder aprobarla) representaban mi esfuerzo, mis horas concentradas en esa tarea, y tenían, a diferencia de la heladera que aún extraño por la enorme capacidad que tenía para guardarme la entraña congelada que me traía mi carnicera del mercado de Les Corts ( otra historia tan bonita de contar, que ya contare, un día de estos, ) , tenían digo, horas de estudio, así como los juguetes de los chicos habían acumulado tantas horas de juego.

Que son las cosas sino eso. Lo que hicimos de ellas. lo que hicimos con ellas. Donde esta la forma de llevarme conmigo a otro país la infancia de mis hijos, sino con el dinosaurio y con la patinadora.

Asi es que esta servidora, guardó todo eso y mucho mas. Porque rápidamente el conjunto comenzó a aumentar con cada carpeta que armaba cada año para mis nuevos alumnos en este país. Dado que mi tema era la tecnología, cada nuevo año había nuevos apuntes. En esa época yo iba a clase con un puñado de hojas escritas a mano, y en dos horas , tiza y pizarron mediante, les contaba a los chicos lo que me había estudiado antes.

Con el tiempo nos mudamos a una casa mas grande, con un enorme altillo arriba donde fui dejando mi producción, unida a los libros , revistas y apuntes que iba imprimiendo. También arriba fueron a parar los juguetes de los chicos cuando ellos decidieron que ya no los querían en sus cuartos. Yo no los regale. Los guarde como si estuviera guardando en cada osito, en cada muñeca, los sueños con que soñaban ellos cuando jugaban con ellos.

Una vez, no hace mucho, decidí hacer un poco de orden en mi altillo. Junté fuerzas y tiré algunas cosas de cuando yo era estudiante. Por ejemplo, tiré todos los apuntes de análisis 2, versión 1,2,3 y 4. Pero me guardé el examen con el que aprobé esa maldita materia. También junté algunos juguetes,  me quedé con los que yo quería, y el resto los llevé a la iglesia. Cuando volví , mi hijo me preguntó por el pequeño dinosaurio. ¿pueden creerlo? Pero justo ese no lo había guardado. Hasta el día de hoy lamento no haber comprendido que ese dinosaurio, ese, ese, debía quedar en casa.

Bueno, ya quedo claro supongo, todo lo que tengo en el altillo hoy. Allí he trabajado siempre, y no en la fría oficina que en la facultad me habían asignado. Mi altillo, además de guardar todas mis horas de trabajo, guarda los mejores momentos cuando, rodeada de libros y acompañada de mi música , escribía los capítulos de mi tesis de doctorado. Me sentía viviendo un milagro. Milagro haber podido. Y privilegiada por haberme sido concedida esa posibilidad.

Que son las cosas sino eso. Lo que hicimos con ellas. Lo que jugamos, lo que aprendimos, lo que forjamos dentro nuestro.

Así que así estoy rodeada. Pero el punto es, que llegue al punto. Puedo seguir quedándome con los juguetes de mis hijos. Pero cual es el sentido de quedarme con las carpetas y carpetas, con los apuntes , con los artículos impresos, cual es el sentido de quedarme con todo eso, si yo he decidido dejar la informática. Por lo tanto, subo al altillo y empiezo a quitar una a una las carpetas de los estantes con la intención de tirarlas. Pero me detengo, miro, recuerdo. Cuanto esfuerzo. No puedo. Y bajo del altillo dejando todo desparramado. Quizás mañana pueda, me digo.  O quizás, me digo con más alegría aún, no sea necesario tirarlas.

De la poca valentía me salva mi tío,  y esta carta escrita en el año 82, cuando yo estaba empeñada en la informática.

Querida sobrina, me dice el Tío Tato, además de estudiar esa cosa tan difícil que estas empeñada en aprender , hay algo que debieras hacer: escribir. Tengo que decirte que yo no soy un crítico literario y además no soy gran lector , pero cada vez que leía alguna de las cartas que escribiste entre el 74 y el 80 ( estando presa) me parecían sensacionales , hay una que tu viejo tiene enmarcada en su escritorio en la que le decís , ( a tu viejo, ingeniero que construyó tantas casas y edificios ) que le regalas un cacho de la ciudad que es barbara . Te escribo esto porque yo pienso que una persona que tiene una imaginación como la tuya no puede dedicarse únicamente a la computacion , tiene que dedicarse a crear en el papel todo lo que se le ocurre , porque aunque como te dije antes no entiendo de literatura , ni de poemas , me parece que lo que vos escribís no tiene desperdicio y si seria un desperdicio no dedicar algo de tu tiempo a ello. Esto es una cosa que siempre te quise decir desde la primera vez que leí algo tuyo. Creo que podrías llegar a ser una gran cuentista , o algo más difícil todavía, una gran poetisa, porque yo del tema no entiendo , pero entiendo de libretos y los libretos se crean en la cabeza de quienes saben escribirlos así estén encerrados o en absoluta libertad.

Mi querido y hermoso tío, que tantas veces me salvaste, otra vez hoy me salvas,  esta vez de la cobardía de no querer mirar hacia adelante.

Voy a tirar todas esas cosas tan difíciles de la informática que me empeñé en estudiar estos años, y te voy a hacer caso, mas de treinta años después.

A tirar todo. Y, a otra cosa mariposa!

 

Written by patricia miriam

septiembre 8, 2016 at 5:44 pm

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Con la punta de mi dedo

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Hay muchas cosas que me sorprenden de la tecnología. Y mucho mas me sorprenden cuando intento no pensar como suceden. Por dos razones: primero porque no todo se entiende cuando uno trata de entender. Por ejemplo, como entender realmente que mi voz , mis palabras, con su exacta entonación se conviertan en …. no se que cosa, y que viajen desde mi teléfono metidas en un cablecito finito finito, color  blanco cremita, y lleguen al mismo cable cremita que tiene mi hermana en su aparato telefónico. A ver si se entiende eso. Mi voz? Mi única voz? Metida dentro de un cable? Y peor aun, si sale de mi teléfono móvil. Por el aire. Sin que nadie la vea, va mi voz. Sin que nadie la escuche! Va mi voz. En un melange terrible de otras voces que parten de algún sitio para llegar a algún otro sitio, muchas veces en la otra punta del mundo. Atravesando cielos y mas cielos. Rotando con la tierra. De buenos aires a Pekín. Por ejemplo. 

Y la otra razón. Dije que eran dos las razones por las cuales no intento pensar como suceden las cosas . Porque me gusta esa frase de Arthur Clarke acerca de la tecnología : si esta suficientemente avanzada, será indistinguible de la magia. 

Me gusta mucho eso de la magia. Porque me recuerda a cosas que yo creía de niña. Los reyes magos , por ejemplo, que un día, lo juro y lo juro, vi como atravesaban en globo el cielo de mi casa para venir a dejarme mi regalito.

Pero , volviendo a nuestra magia de todos los días, esta que no sorprende porque ya es cotidiana, la que mas me gusta es la que yo hago con la punta de mi dedo. Con la punta de mi dedo agarro  frases, o incluso páginas enteras de libros, o una foto, o lo que sea que quiera pasar de un lado a otro. Aquí queda, en la punta de mi dedo. Guardada en la punta de mi dedo índice. Solo cuando apoyo mi dedo sobre el lugar donde quiero dejar mi información, ella aparece de nuevo. La frase, las páginas completas de mis libros, la foto, todo esta guardado en la punta de mi dedo índice. ¿No es realmente mágico que quepa allí tanta cosa?

Lo cual me trae a la memoria una anécdota de mi papa que un día me llamó para decirme que vaya a su casa a mirar su Pc porque le había tragado su diskette. Si, fue hace muchos años atrás, y papa jugaba al bridge en su computadora con un programa que tenía en un diskette flexible, quizás alguien los recuerde, no fue hace tanto tiempo! No, le dije a papa por teléfono, es imposible que tu PC se haya tragado el diskette! Fíjate bien, quizás se te cayó por algún lado. Pero papa insistió tanto que fuí a estudiar el fenómeno. Revise por el piso de la habitación , revise su colección de diskettes, pero el de bridge no aparecía. Te digo, me decía papa, que lo metí en la computadora y la computadora se lo tragó! Pero yo sabia algo de computadoras, sabia que era imposible que la Pc tragara su diskette porque el gabinete que se usaba para insertarlo tenía un fondo cerrado. Así que no le creí. Y seguí buscando el diskette por el suelo de la habitación.

Pero estaba ahí. Era verdad lo que papa decía. Un tiempo después encontré el diskette tragado. Dentro de la computadora. Jaja. Que error no creerle! Simplemente papa se había equivocado y había introducido el diskette en el pequeño espacio libre que había en la parte superior de la diskettera. No donde debía insertarse, sino un poco mas arriba . Y, desapareció. ¡Lo trago la computadora ! En realidad, no lo trago, solo,quedó allí atorado. 

Con la punta de mi dedo, selecciono y guardo esta historia de papa en mi dedo índice. Aquí queda mi historia, dentro de mi otra vez. En la punta de mi dedo índice, dando vida a los que nos habitan. 
  

Written by patricia miriam

agosto 2, 2016 at 12:05 pm

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Algunas de nosotras …

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Algunas de nosotras teníamos hijos pequeños que venían a visitarnos los días de visita. Algunas de nosotras no teníamos hijos. Algunas de nosotras esperábamos noticias de nuestros maridos y compañeros. Algunas no teníamos noticias de ellos. Y soñábamos que estaban esperándonos afuera. Algunas de nosotras teníamos nuestros maridos presos. Algunas, no teníamos novios, ni compañeros. 

Algunas de nosotras apenas sabíamos leer o escribir. Algunas de nosotras éramos ya doctoras, o abogadas, o poetas, o pintoras.

Algunas de nosotras éramos del Chaco, otras de Salta, o de Mendoza. Nosotras éramos un mapa de la República Argentina, todos las provincias todas. Todas las manos todas.

Un día alguna de nosotras se pudo marchar de la carcel. Y todas nosotras la despedimos con un hasta pronto hermana. Otro día y otro día , otro año y otro año, algunas de nosotras nos fuimos yendo. Y no quedo ninguna de nosotras adentro.
Algunas de nosotras nos fuimos a vivir a ciudades muy lejanas y muy frías. Algunas de nosotras nos quedamos en casa.

Algunas de nosotras nos casamos y tuvimos muchos mas hijos. Algunas de nosotras no tuvimos hijos. 

Algunas de nosotras estudiamos, trabajamos, cuidamos de nuestros seres queridos, visitamos a  los amigos, hicimos muchos nuevos amigos, o no. Algunas de nosotras viajamos. Algunas de nosotras no viajamos.

Algunas de nosotras tuvimos nietos. Algunas de nosotras no tuvimos nietos. 

Algunas de nosotras nos teñimos el cabello. Algunas de nosotras nos lo dejamos lleno de canas blancas. Algunas de nosotras engordamos. Algunas de nosotras enflaquecimos. 

Algunas de nosotras ya partieron .

Algunas de nosotras las despedimos, igual que antes, con un hasta pronto hermana.

  

Written by patricia miriam

junio 25, 2016 at 1:27 pm

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Una de dos 

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De día calza su jean con un suéter de cuello alto. Negro . Sale de su casa temprano, en su espalda una mochila, no hay cartera. Estudia letras, después de trabajar sus seis horas en el estudio contable, se va para Puan. En los pies, un par de borcegies, ahora los llaman borcegos, poco tolerados por el señor contador, pero que se le va a hacer, la chica tiene carácter, es eficiente, no va a estar molestándola todo el día por los jeans y los borcegos , y además, pasa otra cosa, es muy bella. 

En Puan elige a Borges. Y de todos los posibles estilos, o ramas del universal saber, se queda con los ingleses. Lo moderno no es su estilo, a esta chica del interior del país, le gusta lo que si tiene estilo, este toque de perfección que ya no existe en la literatura de hoy, en los apurados por editar , los que buscan el Planeta o el Alfaguara, los que tienen que estar en primera línea de las mesas de los libreros, esos, no. Y de paso, mencionarlo, tampoco le gustan las librerías, si, en cambio , los libreros. 

Respecto al amor, probablemente oculta alguno. Pero mejor no se te ocurra preguntarle, si sos alguno de los que andan tras sus pasos, al salir de Puan. De todas maneras , ella te dirá que no. 

El portero de su casa la ve entrar casi de noche , con sus jeans, su suéter de cuello alto negro y sus borcegos. Mas o menos a las doce de la noche , el hombre sabe que ella vuelve a salir de la casa. No es su turno ya, pero se lo dijo el sereno de la casa de enfrente. Tardaron en poco en ponerse de acuerdo, el sereno y el. No parecía la misma muchacha. Pero bella, si , de acuerdo los dos que la chica es bella. Pero no lleva borcegos. Imposible, dice el portero. No es la misma.  La chica de mi casa no tiene otra cosa que borcegos. Pero el hombre de enfrente insiste tanto que al final deciden esperarla juntos en la casa de enfrente. Mas o menos once y media el portero se aparece en la puerta de su amigo el sereno. Y ella, no te dije que era ella? , abre la puerta del edificio exactamente a las doce en punto. La ven los dos alejarse por la calle, caminando erguida sobre un  par de zapatos taco aguja que le calculan ambos que la elevan diez centímetros del piso. Lleva una falda muy corta y sus piernas lucen  lo que ocultan sus jeans por la mañana. El sereno, que es más vivo, es el primero en hablar. Te lo dije, repite. Esa chica una de dos, o es puta o … ¿o que ? Responde el portero muy preocupado, . … o se va a bailar el tango en la milonga de la esquina, completa el sereno ante la mirada aliviada del portero.

Eso. Historias de milongueras. Te la debía , Raquel.

(toda la historia, o casi toda , es inventada, ningún hecho es real, ningún personaje es verdadero, como en el tango. Usted me entiende)

  

Written by patricia miriam

junio 12, 2016 at 9:28 am

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Mujeres

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Ayer tuve la suerte de compartir una merienda que ofreció mi hija a sus amigas con motivo de su cumpleaños. 

Mientras merendábamos yo miraba a esas jóvenes mujeres, cada cual más linda más viva más inteligente más agradable más amorosa más comprometida más piola . Y mientras eso miraba yo pensaba , existirá un grupo semejante de hombres? Lindos , inteligentes, amorosos , comprometidos …. 

Mientras merendábamos yo miraba a ese grupo de mujeres dónde está parte de mi , mi hija, y me sentía orgullosa de ser mujer. 

Eso. 

Written by patricia miriam

junio 2, 2016 at 8:47 am

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La asombrosa historia de Plutón , el planeta que dejó de serlo

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Los planetas, nos enseñaron en la escuela primaria a casi todos nosotros, son nueve. A saber, y empezando por el más cercano al Sol, Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano , Neptuno y finalmente, el más chiquitito y alejado planeta Plutón. 

La historia de su descubrimiento es verdaderamente curiosa. Y es lo que les vengo aquí a contar. Pues , entre las muchas cosas curiosas que entraña este relato, la más curiosa es que Plutón no es Plutón. Quiero decir, lo que encontraron no es lo que buscaban, y lo que buscaban, llamado , antes de descubrír y nombrar a Plutón , el Planeta X , permanece aún sin descubrir. Así son las cosas, en este pequeño espacio del universo que llamamos sistema solar. 

Pero empecemos un poco antes . Digamos que allá por el año 1780 que es cuando se descubre el séptimo planeta al que se bautiza Urano. Todos los otros planetas eran , y lo siguen siendo por supuesto, visibles en el cielo a simple vista, así es que fueron conocidos por los hombres desde la antigüedad. Los hombres de antaño, a diferencia de nosotros, miraban mucho pero mucho el cielo. Y observaron que algunas luces se movían de un día a otro respecto a otras luces que estaban siempre fijas. Esas luces errantes se llamaron planetas  ( en griego, planeta es errante) . Y las fijas, que nosotros llamamos estrellas, son los soles distantes. Cuestión que recién pudo identificarse a Urano cuando se contaba con instrumental para ver mucho mas lejos, es decir, telescopios. 

Visto Urano, el séptimo planeta, los astrónomos comenzaron a medir anomalías en su trayectoria alrededor del sol. Había algo que alteraba su trayectoria, y, de acuerdo a las leyes gravitatorias no podía ser otra cosa mas que un objeto de masa y tamaño suficiente como para atraer, o alterar la trayectoria de Urano. Así se descubre Neptuno. El octavo planeta. Nadie lo había visto, pero de acuerdo  a la teoría , el debía estar allí. Cincuenta años pasaron desde que se predijo su existencia hasta que se lo pudo identificar, después de calcu lar exactamente la porción del cielo donde debía ser buscado. 

Este punto es importante. Porque fíjense que los astrónomos hacen una predicción basándose en una teoría. Esa teoría, en este caso las leyes gravitacionales que creo debemos a Kepler, es una creencia. No es mas que una creencia. El núcleo duro de la ciencia es una creencia. ¿Que hubiera pasado si cincuenta años más tarde Neptuno no hubiera estado allí para reafirmar una vez mas la creencia? Hermosa pregunta . Que es lo que pasa cuando las observaciones contradicen las creencias? Pues eso, que hay que cambiar de creencia.

Pero la cosa afortunadamente funcionó, y en 1846 se ve a Neptuno por primera vez.  Pero saben que? Otra vez observan los astrónomos que la órbita de Neptuno no es lo que debe ser. Y , dado el éxito que habían obtenido con la predicción del octavo planeta, predicen la del noveno planeta. Al que llaman Planeta X. Suponen además que debe tener un tamaño importante para ser el responsable de las anomalías de las trayectorias de Neptuno y también de Urano.

Pero esta vez no hubo suerte. Las primeras décadas del siglo veinte se barrió el cielo de sur a norte con los telescopios. Un señor llamado Percival Lowell dedicó la primera parte de su vida a hacer plata , y la segunda a gastarla con su obsesión, descubrir el planeta X. Para ello construyó un observatorio en Arizona desde donde se identificaron muchos objetos , asteroides, cometas, estrellas pero no se pudo encontrar  a Plutón. Percival Lowell murió en 1916. 

Recién en 1930, un puntilloso astrónomo barre el cielo con fotos separadas entre sí por seis días de diferencia. Y comparando esas secuencias identifican a un objeto que se mueve entre las estrellas fijas. Lo llaman Plutón. ( las primeras dos letras de Plutón corresponden a las iniciales de Percival Lowell) . El puntilloso astrónomo se llama Tombaugh, y murió en 1997 sabiendo desde el principio que ese diminuto planeta de tan solo 2300 km ( se sabe ahora) no podía ser el responsable de las alteraciones de las órbitas de los gigantes séptimo y octavo planeta, de 50mil kms aproximadamente cada uno. En pocas palabras, que Plutón no es el planeta X.

Lo que pasó también es que en el año 2005 , la Unión astronómica internacional acordó quitarle a Plutón su categoría de planeta. Por lo que ,  queridos amigos, no son nueve los planetas del sistema solar, sino solamente ocho.

La otra cosa muy curiosa con la que termino mi relato es que al planeta X ……lo siguen buscando.
  

Written by patricia miriam

marzo 5, 2016 at 7:32 pm

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Un pedazo de ciudad para papá.

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Domingo, 15 de junio de 1980. 

¡Feliz Día! ¡Papá!

Se me ocurre de pronto que si hoy te regalo un pedazo de ciudad, estoy regalándote algo que me contiene, y te contiene, y nos contiene. ¿Porqué no? No me vas a decir que no es original el regalo. Después de todo, no es del todo cierto que no se puedan comprar buzones, o esquinas, o obeliscos. Se puede. Claro que se puede.
Así es que yo compre este paisaje ciudadano para vos. Me costó unos cuantos recuerdos y centavos, recuerdos de cuadras y cuadras caminadas, las mismas esquinas, distintas edades.
Así es. Elegí la ciudad de regalo y la encontré en una vidriera de las calles de mi pensamiento. Hubo otra razón importante: pensé que te iba a gustar encontrarte con lo que vos mismo ayudaste a construir. Después de todo, una ciudad es como un niño: uno la quiere por sus carencias, por sus barullos y por sus silencios, por sus virtudes y aún por sus caprichos, espejo siempre de los propios.
Enfin, creo que la cosa es más o menos así: en todos estos años hiciste muchos edificios y tres niños. Nadie puede dudar ya de la firmeza y calidad del material, de los cimientos. No hemos nunca caído, ni ningún viento nos ha derrumbado y eso, eso es demasiado importante. ¿No te parece?

Un beso muy grande papá en tu día, de tu hija que te quiere mucho.

Escrita en la cárcel de Devoto, para el día del padre.
Papa la hizo cuadrito, y la tuvo en su escritorio hasta que volvió a mi , como todas las cosas vuelven a uno, cuando el murió.

Esta es la foto del cuadrito, que aún conservo.

  

Written by patricia miriam

febrero 18, 2016 at 6:04 pm

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